martes, 5 de septiembre de 2017

TRUMP BEFORE TRUMP: LA HISTORIA DE GEORGE WALLACE


Por Uriel Gonzalez :: @urielgonzalez

George Corley Wallace nació en Alabama a principios del siglo XX, luego de estudiar leyes y formar parte de la fuerza aérea durante la segunda guerra mundial, dio sus primeros pasos en la política de su estado, de la mano del Partido Demócrata de los Estados Unidos.

En Alabama y los estados del sur por aquel tiempo, los demócratas eran una fuerza conservadora, al contrario que en el resto del país, ya que defendían las tradiciones de racismo del bando confederado de la guerra civil norteamericana, y en este entorno y con ese partido, el joven George dio sus primeros pasos como legislador del estado.

En su primer intento para obtener ser gobernador de Alabama, hizo una campaña moderada en favor de la tolerancia y las minorías, pero los votantes escogieron a su rival de línea dura, por lo que Wallace rápidamente tomo nota y en un segundo intento en 1962, con un discurso ultraconservador y racista, logro al fin su sueño de ser gobernador.



Mientras en Washington, John F. Kennedy llevaba adelante iniciativas para integrar a estudiantes blancos y afroamericanos en escuelas y universidades, Wallace en su primer discurso no dejo ninguna duda sobre su opinión:

“I say segregation now, segregation tomorrow,
 segregation forever”

(Yo digo segregación hora, segregación mañana, segregación por siempre)

Kennedy estaba empeñado en hacer cumplir la ley, por lo que ordenó que el ejército escoltara a los primeros estudiantes afroamericanos de la Universidad de Alabama, a los que Wallace espero con la guardia del estado, parado en la puerta, para no dejarles entrar.


La tensión aumentó, pero finalmente el racismo no fue más fuerte y los jóvenes afroamericanos entraron, estudiaron y con el tiempo se graduaron.

Pero Wallace no se detuvo ahí, el episodio de la puerta de la Universidad de Alabama le dio fama nacional, y a pesar de ser compañero de partido de Kennedy se convirtió rápidamente en un héroe para ultraconservadores y racistas en todo el país, tanto que ahora el gobernador quiso intentar ir mas allá de una puerta universitaria, y miro hasta la Casa Blanca.

Desafío a Kennedy, por la nominación demócrata para la elección siguiente, y tras el trágico asesinato del presidente, fue contra su sucesor Lyndon B. Johnson, pero el partido ya estaba casi totalmente contra el racismo y en la defensa de las minorías, por lo que salvo algunos apoyos en el sur profundo, Wallace esta vez no llego mas allá.

Sus problemas ahora vendrían en su tierra, ya que la ley en Alabama no permitía la reelección del gobernador, así que Wallace hizo una movida astuta: Lanzo a su esposa Lurleen a la elección, la cual gano con facilidad.


En una contradicción de la historia, la primera mujer gobernadora de los Estados Unidos seria electa por ser la esposa de su líder racista más famoso, pero pocos sabían en ese momento que Lurleen Wallace había sido diagnosticada con un cáncer terminal, por lo que menos de un año y medio después de ser elegida, la gobernadora murió.

Para ese momento George Wallace era el amo y señor del racismo sureño y esta vez, contra los demócratas y republicanos, intento nuevamente ser presidente, con su candidatura independiente arrasó en los estados del sur y muchos pensaron que pudo hacerlo incluso también en el norte de no ser por quien escogió como candidato a vicepresidente, el general Curtis LeMay, un duro militar retirado que escandalizo hasta a los más extremistas cuando respondió en una entrevista sobre su solución para la guerra de Vietman: Bombardear hasta que vuelvan a la edad de piedra.

Wallace, viudo y derrotado, siguió adelante y llevo más allá su discurso contra afroamericanos, comunistas, homosexuales y hippies, declaraciones incendiarias con las que nunca alcanzaría a ser presidente aunque lo siguiera intentando en cada elección; Pero si volvió, con nueva primera dama, a ser electo nuevamente gobernador de Alabama.

Y a pesar de que había prometido no volver a intentarlo, compitió de nuevo en las primarias demócratas para la elección de 1972, y fue en un acto de esta campaña donde George Wallace fue baleado ante las cámaras de televisión, y aunque no murió como Kennedy, quedó parapléjico para el resto de su vida.


Tras años de campañas, ataques, discursos e intrigas políticas, Wallace continuaría como gobernador con un cambio además del de la silla de ruedas en la que aparecía ante los medios. Sorprendiendo a Alabama y a todo Estados Unidos, se declaró como un cristiano renacido pidió públicamente perdón por su racismo y discriminación del pasado.

La mayoría de los lideres afroamericanos pasaron de la incredulidad a la aceptación, y así George Wallace, el hombre de la segregation forever llevo adelante programas de integración, nombro un gabinete con afroamericanos y se preocupó de que sus antiguos votantes racistas lo acompañaran en ese camino, ya que cambio sus discursos en favor de la armonía, el respeto y la tolerancia, no habría más odio, ni trucos de política sucia.

Después de una vida de batallas y rencores, Wallace no quiso continuar como gobernador tras reparar sus errores y dedico el resto de sus días a trabajar por la concordia en su estado, y así hoy es recordado con su nombre en escuelas, calles y parques de toda Alabama.


El legendario gobernador Wallace murió en 1998 y no alcanzo a ver que el odio no está en la entrada de una universidad, contra la lección que el aprendió, el racismo está de pie...en la puerta de la Casa Blanca.


BIBLIOGRAFIA

Smith, Jeffrey K, The Fighting Little Judge: The Life and Times of George C. Wallace, Indiana (2009)


Frady, Marshall, Wallace: The Classic Portrait of Alabama Governor George Wallace, Estados Unidos (1996)

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