viernes, 15 de septiembre de 2017

EL DÍA QUE NORCOREA GANÓ: LA CAPTURA DEL USS PUEBLO



Por Uriel González :: @urielgonzalez

En medio de la guerra fría, el enfrentamiento entre comunistas y capitalistas por el control del mundo llevo a que el espionaje fuera vital para las potencias en conflicto, por todos los medios posibles se intentaba saber que armas, planes y estrategias se preparaban a cada lado de la cortina de hierro.

En este contexto una noche de enero de 1968 desde una base norteamericana en Japón, zarpó el barco USS Pueblo  en una misión para interceptar las señales de la flota soviética en Corea del Norte, lo que era un trabajo arriesgado pero rutinario en la guerra fría, dio sin embargo un vuelco inesperado.

La marina norcoreana detectó este barco y salió a interceptarlo, tras lo cual luego de horas de persecución se abrió fuego contra el Pueblo matando a un miembro de la tripulación norteamericana, tras lo cual finalmente soldados norcoreanos abordaron el barco y lo llevaron junto con su tripulación como prisioneros.


Cuando las noticias de este episodio se hicieron publicas en Estados Unidos se debatió entre amenazar con un ataque nuclear si no se devolvía el Pueblo y su tripulación, o llevar a cabo una negociación con el régimen de Kim Il Sung (Abuelo de Kim Jong Un, actual dictador norcoreano) para liberar a los soldados prisioneros, y finalmente se opto por eso para no escalar mas en incidentes que siempre podrían terminar en una guerra abierta.

Los marinos del Buque USS Pueblo estaban prisioneros bajo la duras condiciones del régimen norcoreano, aunque a pesar de esto encontraron un método de resistencia bastante curioso: Cuando en las negociaciones se pedían pruebas de que la tripulación estaba viva y en buenas condiciones, los norcoreanos fotografiaban al grupo de marinos quienes siempre de forma disimulada, levantaban su dedo medio ante las cámaras de sus captores.


Cuando en Corea del Norte se descubrió el gesto, las condiciones en la prisión y las negociaciones se pudieron bastante mas difíciles, y finalmente tras largos meses de discusiónes Estados Unidos llego a la conclusión de que lo mejor que se podía obtener era a los prisioneros de regreso con vida, pero que no lograrían recuperar el barco jamás.



Casi un año después de su captura, la tripulación del USS Pueblo fue liberada por Corea del Norte y caminando uno por uno a través de un puente en la frontera sur, llegaron finalmente a salvo a la zona militar administrada por Estados Unidos en la frontera con Corea del Sur.

Los marinos de la tripulación debían ahora enfrentar en casa sus responsabilidades por la captura y el humillante episodio con el régimen norcoreano, pero a pesar de que debían ir a corte marcial el secretario de la armada de los Estados Unidos simplemente dijo que ellos "ya habían sufrido bastante", por lo que los dejaron retomar sus funciones en distintos lugares, ya que aunque había tripulación de regreso, no había barco.

Hasta el día de hoy hay un pequeño trozo de Estados Unidos en en el centro de Pyongyang: El barco USS Pueblo es una popular atracción turística donde familias norcoreanas pasean y escuchan a guías explicar la historia casi olvidada en occidente, del día en que Corea del Norte capturó un buque espía.
  
En su interior hay armas, mapas y recuerdos, pero quizás ninguna foto de los tripulantes, que hoy retirados en sus casas siguen levantando el dedo para las cámaras cada vez que les recuerdan aquel episodio.


  
BIBLIOGRAFIA

Schumacher, Frederick, Wilson, George, Bridge of No Return, The Ordeal of the U.S.S. Pueblo, Estados Unidos (1970)

Liston, Rober, The Pueblo Surrender, California (1988)

martes, 5 de septiembre de 2017

TRUMP BEFORE TRUMP: LA HISTORIA DE GEORGE WALLACE


Por Uriel Gonzalez :: @urielgonzalez

George Corley Wallace nació en Alabama a principios del siglo XX, luego de estudiar leyes y formar parte de la fuerza aérea durante la segunda guerra mundial, dio sus primeros pasos en la política de su estado, de la mano del Partido Demócrata de los Estados Unidos.

En Alabama y los estados del sur por aquel tiempo, los demócratas eran una fuerza conservadora, al contrario que en el resto del país, ya que defendían las tradiciones de racismo del bando confederado de la guerra civil norteamericana, y en este entorno y con ese partido, el joven George dio sus primeros pasos como legislador del estado.

En su primer intento para obtener ser gobernador de Alabama, hizo una campaña moderada en favor de la tolerancia y las minorías, pero los votantes escogieron a su rival de línea dura, por lo que Wallace rápidamente tomo nota y en un segundo intento en 1962, con un discurso ultraconservador y racista, logro al fin su sueño de ser gobernador.



Mientras en Washington, John F. Kennedy llevaba adelante iniciativas para integrar a estudiantes blancos y afroamericanos en escuelas y universidades, Wallace en su primer discurso no dejo ninguna duda sobre su opinión:

“I say segregation now, segregation tomorrow,
 segregation forever”

(Yo digo segregación hora, segregación mañana, segregación por siempre)

Kennedy estaba empeñado en hacer cumplir la ley, por lo que ordenó que el ejército escoltara a los primeros estudiantes afroamericanos de la Universidad de Alabama, a los que Wallace espero con la guardia del estado, parado en la puerta, para no dejarles entrar.


La tensión aumentó, pero finalmente el racismo no fue más fuerte y los jóvenes afroamericanos entraron, estudiaron y con el tiempo se graduaron.

Pero Wallace no se detuvo ahí, el episodio de la puerta de la Universidad de Alabama le dio fama nacional, y a pesar de ser compañero de partido de Kennedy se convirtió rápidamente en un héroe para ultraconservadores y racistas en todo el país, tanto que ahora el gobernador quiso intentar ir mas allá de una puerta universitaria, y miro hasta la Casa Blanca.

Desafío a Kennedy, por la nominación demócrata para la elección siguiente, y tras el trágico asesinato del presidente, fue contra su sucesor Lyndon B. Johnson, pero el partido ya estaba casi totalmente contra el racismo y en la defensa de las minorías, por lo que salvo algunos apoyos en el sur profundo, Wallace esta vez no llego mas allá.

Sus problemas ahora vendrían en su tierra, ya que la ley en Alabama no permitía la reelección del gobernador, así que Wallace hizo una movida astuta: Lanzo a su esposa Lurleen a la elección, la cual gano con facilidad.


En una contradicción de la historia, la primera mujer gobernadora de los Estados Unidos seria electa por ser la esposa de su líder racista más famoso, pero pocos sabían en ese momento que Lurleen Wallace había sido diagnosticada con un cáncer terminal, por lo que menos de un año y medio después de ser elegida, la gobernadora murió.

Para ese momento George Wallace era el amo y señor del racismo sureño y esta vez, contra los demócratas y republicanos, intento nuevamente ser presidente, con su candidatura independiente arrasó en los estados del sur y muchos pensaron que pudo hacerlo incluso también en el norte de no ser por quien escogió como candidato a vicepresidente, el general Curtis LeMay, un duro militar retirado que escandalizo hasta a los más extremistas cuando respondió en una entrevista sobre su solución para la guerra de Vietman: Bombardear hasta que vuelvan a la edad de piedra.

Wallace, viudo y derrotado, siguió adelante y llevo más allá su discurso contra afroamericanos, comunistas, homosexuales y hippies, declaraciones incendiarias con las que nunca alcanzaría a ser presidente aunque lo siguiera intentando en cada elección; Pero si volvió, con nueva primera dama, a ser electo nuevamente gobernador de Alabama.

Y a pesar de que había prometido no volver a intentarlo, compitió de nuevo en las primarias demócratas para la elección de 1972, y fue en un acto de esta campaña donde George Wallace fue baleado ante las cámaras de televisión, y aunque no murió como Kennedy, quedó parapléjico para el resto de su vida.


Tras años de campañas, ataques, discursos e intrigas políticas, Wallace continuaría como gobernador con un cambio además del de la silla de ruedas en la que aparecía ante los medios. Sorprendiendo a Alabama y a todo Estados Unidos, se declaró como un cristiano renacido pidió públicamente perdón por su racismo y discriminación del pasado.

La mayoría de los lideres afroamericanos pasaron de la incredulidad a la aceptación, y así George Wallace, el hombre de la segregation forever llevo adelante programas de integración, nombro un gabinete con afroamericanos y se preocupó de que sus antiguos votantes racistas lo acompañaran en ese camino, ya que cambio sus discursos en favor de la armonía, el respeto y la tolerancia, no habría más odio, ni trucos de política sucia.

Después de una vida de batallas y rencores, Wallace no quiso continuar como gobernador tras reparar sus errores y dedico el resto de sus días a trabajar por la concordia en su estado, y así hoy es recordado con su nombre en escuelas, calles y parques de toda Alabama.


El legendario gobernador Wallace murió en 1998 y no alcanzo a ver que el odio no está en la entrada de una universidad, contra la lección que el aprendió, el racismo está de pie...en la puerta de la Casa Blanca.


BIBLIOGRAFIA

Smith, Jeffrey K, The Fighting Little Judge: The Life and Times of George C. Wallace, Indiana (2009)


Frady, Marshall, Wallace: The Classic Portrait of Alabama Governor George Wallace, Estados Unidos (1996)

miércoles, 2 de agosto de 2017

FORDLANDIA: EL AMAZONAS CONTRA LAS MAQUINAS



Por Uriel Gonzalez :: @urielgonzalez

Henry Ford nació en 1863 en una granja del Medio Oeste norteamericano, su origen humilde parecía determinar que al crecer se haría cargo del campo de sus padres, pero desde muy pronto el joven Henry mostró un talento inusual por la mecánica y un absoluto desprecio por el campo y la tradición agrícola familiar.

Partió armando y desarmando relojes, para luego intentar lo mismo con pequeños mecanismos a vapor y distintos motores hasta llegar, paso a paso, a estar a la cabeza de un imperio industrial de dimensiones planetarias a principios del Siglo XX.

Ford era muchas cosas además de un genio de la mecánica y los negocios, combinaba en si el instinto de destrucción creativa capitalista junto con un credo nacionalista de fe norteamericana, factores en aparente contradicción, que usaba para hacer y deshacer en todos los ámbitos de la vida de la empresa, sus empleados, la política, la prensa y los mercados.

Un día, cuando ya todo parecía estar bajo su control, Ford anunció que daría el salto industrial definitivo: La conquista de la naturaleza.

El caucho necesario para fabricar neumáticos se extraía de selvas en Oceanía y Asia bajo control de Holanda y Gran Bretaña, por lo que en vista del monopolio exterior, Ford decidió que el haría su propia plantación, más eficiente y productiva, a cualquier costo.

Asia, África, u Oceanía eran lo mismo para los ingenieros de Ford, así que a orillas del rio Tapajós, en medio del amazonas brasileño, se arraso el bosque tropical para despejar el lugar para una urbe industrial en medio de la selva, una plantación con cultivos de caucho ordenados en perfecta simetría, casas con jardín  y estacionamiento, un club de golf, hospital, escuela y cine, junto con las potentes fabricas para la producción de todo el caucho necesario para la empresa.



La ciudad fue bautizada en honor a su inspirador, Fordlandia: la tierra de Ford.

El plan y todos los cálculos estaban hechos para ser cumplidos sin fallas ni atrasos, y la determinación de Henry Ford hizo que el proyecto continuara a toda costa a pesar de las dificultades que se informaban día a día desde la selva: Los obreros amazónicos no querían comer los hotdogs de la cafetería, las plantas de caucho no crecían y se cultivaron tan cerca unas de otras que se traspasaban pestes y plagas, los automóviles de los supervisores quedaban atascados en los pozos de arena de la selva y habían frecuentes quejas sobre la ley seca impuesta a los trabajadores.

La selva parecía estar ganando, pero Ford no dio su brazo a torcer, las instrucciones desde Estados Unidos fueron tajantes, la producción debía continuar, se pidió “ayuda” del ejército brasileño para disciplinar a los nativos y los dólares siguieron su flujo hacia el proyecto sin pausas, aunque finalmente no hubo caso, la procesadora de caucho jamás pudo funcionar a su total capacidad, los cultivos sucumbieron, la comida enlatada era desechada y los trabajadores abandonaban la planta en canoas rumbo a una isla cercana donde hacían apuestas y jugaban fútbol.


Como en una ley de Murphy del trópico, todo salió mal, así que anciano y resignado, después de años y millones de dólares perdidos, Henry Ford ordeno el cierre de las instalaciones y el traslado a Balterra, un poblado cercano que al parecer ofrecía mejores condiciones de cultivo, clima y producción.

En medio del cambio hacia la nueva ciudad luego de su derrota, la Ford Motor Company tuvo ahora en su contra a la historia y la ciencia; El estallido de la Segunda Guerra Mundial y el desarrollo del caucho sintético hicieron inservible cualquier plan, por lo que no habría Forldlandia, ni habría Balterra, ni ninguna selva más.

Henry Ford tenia fobia a las enfermedades tropicales por lo que nunca llego a conocer o ver su plan más allá de mapas e informes, y actualmente entre las ruinas de Fordlandia viven alrededor de noventa personas, dedicadas a la pesca y la agricultura rudimentaria.

Y son tan pocos, que no usan ni necesitan autos.


BIBLIOGRAFIA

Grandin, Greg, Fordlandia: The Rise and Fall of Henry Ford's Forgotten Jungle City, Nueva York, 2009.

Sguiglia, Eduardo , Fordlandia: un oscuro paraíso, Austin, Texas, 2009.